Alternativas al problema de la ganadería y la deforestación en la Amazonía

por

Gonzalo Jimenez

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1. Ganadería y deforestación en la AmazoníaLos términos del problema. 

En el portal de INFOAMAZONÍA se reseñaba en noviembre de 2021 “que la deforestación funciona como una cadena: En los extremos está la población más vulnerable, que tiene la ilusión de un pedazo de tierra y cultiva coca o lleva a cabo pequeña ganadería, después vienen los medianos beneficiarios, que se favorecen de obras locales como puentes, vías, escuelas y los recursos que el Estado invierte en la “reconversión productiva”, estos actores tienen mayor número de cabezas de ganado en zonas que no son coqueras y donde la inversión del Estado es mayor y por último, están los grandes deforestadores, quienes compran veredas completas, mecanizan los suelos, llevan a cabo una ganadería extensiva con mejoramiento genético y remueven con retroexcavadora lo que queda de bosque, en estos territorios hay interconexión eléctrica, las vías ya hacen parte de la planeación departamental o nacional y las siembras son extensivas”1

Ahora, la descripción de esta cadena de la deforestación, en la que uno de los factores que más incide es la ganadería, sobre todo extensiva, puede observarse al revisar y contrastar cifras de 2021 y 2023. En cuanto a las primeras se tienen que “el número de vacas que pastan en los bordes -y a veces en el interior- de varios parques nacionales naturales en Meta y Caquetá estaba aumentando año tras año, sobre todo desde 2016, cuando las FARC-EP firmaron el Acuerdo de Paz y dejaron de ser el poder armado de la región. En la Amazonia, según cálculos de los mismos ganaderos, cada vaca necesita en promedio una hectárea de pastizal y cada potrero de pasto se traza tumbando selva”2

Para algunos expertos “la irrupción reciente de colonos en zonas selváticas o de amortiguación a la Amazonia para desarrollar fincas ganaderas y agroindustria está interrumpiendo la continuidad de ecosistemas entre los parques de Chiribiquete y Tinigua, con consecuencias negativas para la supervivencia de las especies que albergan. Lo peor es la pérdida de servicios ecosistémicos y biodiversidad. Están alterando los flujos génicos. En este caso no es solo la pérdida del hábitat, sino de sus conexiones con otros ecosistemas. También es importante la presión sobre eventuales poblaciones indígenas presentes en esos territorios”3.

Centenares de familias han migrado en el último tiempo a los parques, pues “el Estado aún no ha concretado con ellas acuerdos definitivos de reconversión productiva y ha fallado en consolidar zonas de reserva campesina, como las de Lozada y Guejar. Dentro de los parques hay una combinación de familias sin tierra, grandes ganaderos, narcotraficantes e inversionistas regionales, una mezcla de actores que complica cualquier diálogo. Por ahora, el foco en la erradicación de la hoja de coca impide poner en el centro de atención el derecho de los campesinos a la tierra y el adecuado uso del bosque”4.

La expansión de la actividad ganadera hasta 2021 en esta región puede corroborarse si se tienen en cuenta los datos de vacunación contra la fiebre aftosa provenientes del Instituto Colombiano Agropecuario (ICA) pues en ellos se observa que el mayor incremento en el número de vacas vacunadas se ha dado en los alrededores de cuatro parques: La Macarena, Cordillera Los Picachos, creado en 2018 como primera área protegida regional en la Amazonia colombiana, Tinigua y Chibiriquete. Los tres primeros están en la transición entre la Amazonia y la cordillera Andina, mientras el último está en la selva amazónica. En algunos parques, la deforestación coincide con el incremento de la actividad ganadera, que se ha acentuado en los municipios de San Vicente del Caguán, Cartagena del Chairá, Puerto Rico, Solano, Belén de los Andaquíes y San José del Fragua, en Caquetá, y La Macarena en Meta5

Entre los parques nacionales de Cordillera los Picachos y Tinigua, en territorio del municipio de La Uribe, Meta, ha aparecido entre 2016 y 2019, un corredor de deforestaciónde 70 mil hectáreas, donde la deforestación se ha extendido al ritmo de la expansión ganadera. Ese corredor empezó con la construcción de una carretera que hicieron las guerrillas en tiempos de conflicto armado, pues abrió un frente de colonización y con la pazcon las FARC-EP, muchos han retornado, desplazados, y han llegado compradores, con la ventaja que una hectárea de tierra puede costar $10 o $20 millones”6.

Por su parte, en el Parque Nacional Sierra de Chiribiquete, virgen hasta 2016, hay tres veredas, ubicadas en San Vicente del Caguán que cuadruplicaron su actividad ganadera. El asesor de la Gobernación del Caquetá de aquel entonces, César Quimbay, dijo que esta es una sábana de transición entre llanos y selva amazónica y allí terratenientes y campesinos han ido reemplazando los pastos naturales por pastizales sembrados para alimentar el ganado. Hay fincas como en otras veredas, pero también hatos de mil hectáreas. Quimbay, al igual que el alcalde de La Uribe, coincide que “la salida de las Farc de la región ha llevado a que habitantes nativos y colonos forasteros hayan empezado a tumbar selva para hacerse a fincas ganaderas”7.

Pero los Parques Nacionales Naturales no son los únicos en riesgo; también están en peligro los resguardos indígenas Nukak Makú y Yaguara II pues ya son casi “tres décadas de abandono o incapacidad del Estado para restituir tierras en estas zonas. Hoy el mercado ilegal de tierras y los agronegocios las han vuelto atractivas. Los indígenas están arrinconados: muchos han sido desplazados y sus tierras están ocupadas por carreteras, fincas, laboratorios, ganado, tractores y cultivos de coca”8.

Estas cifras de 2019 y 2021 no son tan distintas de las disponibles para 2023. En el estudio titulado “la expansión posconflicto del cultivo de coca y la ganadería ilícita en Colombia”, publicado en la revista NATURE en febrero de 2023, se muestra que “poco más de 3 millones de hectáreas de bosque amazónico fueron deforestadas para actividades ilícitas entre 1985 y 2019, la mayor parte de estas atribuida a tierras estables de ganadería.El patrón de conversión de bosque a la actividad ganadera fue pronunciado fuera de la frontera agrícola, establecida por el gobierno colombiano en el 2018 y en Colombia, la conversión de bosques a ganadería sirve como mecanismo para legalizar la tenencia informal o ilegal de tierras. Los pequeños agricultores ven la ganadería como una inversión segura que proporciona un retorno rápido o como un amortiguador durante la incertidumbre económica”9

Este incremento exponencial en la pérdida de bosque, para pasturas ganaderas, reseña también este artículo, “empezó a darse luego de la firma del Acuerdo de Paz con las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia, FARC-EP, a finales de 2016, el cual “marcó el comienzo de nuevas actividades de uso de la tierra, como la ganadería, promovidas por los cárteles de la droga y los grandes terratenientes que buscaban capitalizar políticas de tierras más favorables”10

Hay tres posibles causas de este hecho, la primera, “la ampliación de la red vial, aproximadamente en 200 kilómetros, por parte de las FARC-EP durante los años más duros del conflicto armado, lo cual provocó aumento en la comercialización de tierras y motivó a los actores a ampliar la tala de bosques, la segunda, que las políticas agrarias que incentivaban la propiedad legal estaban condicionadas a la productividad de la tierra y la ganadería se convirtió en la manera más fácil y eficiente de demostrar esa productividad, la tercera, que las ganancias de la producción de coca permitieron a los agricultores adquirir y fusionar gradualmente parcelas de coca abandonadas, convirtiéndolas finalmente en pastizales, debe tenerse en cuenta que los finqueros invierten en ganado como una forma de asegurar el posterior reclamo de tierras y, de esa forma, lavar y ocultar ganancias provenientes del narcotráfico”11

Al respecto de la relación deforestación y ganadería, es relevante anotar que áreas protegidas como “los parques nacionales Sierra de la Macarena, Tinigua, La Paya y la Reserva Nacional Natural Nukak, siguen siendo refugios tanto para la coca como para las nuevas tierras de consolidación ganadera y que la conversión directa de bosque a pastos para ganado tiene consecuencias irreversibles para los bosques vírgenes en Tinigua y Macarena. En la Amazonía hay unas huellas ambientales gigantes que son los pastizales y estos existen no porque haya un fuerte mercado ganadero sino porque están asociados con la apropiación de tierras. No es que haya una demanda irresistible de vacas en pie, carne o lácteos, sino que con las vacas vienen derechos y tradiciones que tienen que ver con la tierra. Los patrones de conversión de bosque a pastos para ganado en el parque Tinigua muestran cómo los agricultores antiguos y nuevos han fragmentado y se han apropiado intencionalmente del área con el patrocinio de disidentes de las FARC-EP, los denominados grupos Estado Mayor Central, EMC, y Segunda Marquetalia, y grandes ganaderos, hay mucha área abandonada que tenía coca y ahora tiene bosque secundario”12.

Por su parte, el Instituto Amazónico de Investigaciones Científicas, SINCHI, reveló, en marzo de 2023, que, “en promedio, se siembran 190.000 hectáreas de nuevos pastizales en áreas deforestadas de la Amazonía por año. Esa dinámica de ganadería extensiva está trabajando, en promedio, una cabeza de ganado por cada dos hectáreas”. Con esta información, los investigadores del SINCHI plantearon tres escenarios para 2040: si la tendencia de deforestación continúa igual, las pérdidas de bosque amazónico serían de 2.1 millones de hectáreas, mientras que, si se impulsan políticas extractivistas, la deforestación podría llegar a 4.3 millones de hectáreas. Por el contrario, si se reduce la ganadería y se logra un desarrollo sostenible, se salvarían al menos 3.5 millones de hectáreas de bosque”13.

2. Alternativas al problema de la ganadería y la deforestación.

2.1. Alternativas institucionales 

Según el Ministerio de Ambiente, parte de la “disminución en las cifras de deforestación durante 2019 se debió a acciones enfocadas a lograr acuerdos de conservación con familias campesinas; aplicar modelos de reconversión productiva; estimular el pago por servicios ambientales; fomentar modelos de forestería comunitaria; promover una gestión tradicional del bosque en las comunidades indígenas; y coordinar acciones a través del Consejo Nacional contra la Deforestación (CONALDEF) “14.

Luego, en 2020 se modificó el acuerdo 58 de la Agencia Nacional de Tierras, ANT, para reglamentar los contratos de uso en la reserva forestal de la nación y esto se convirtió en una oportunidad para adjudicar derechos sobre los bosques a las comunidades campesinas. El objetivo, según los términos de modificación del acuerdo 58, es convertir estos extensos territorios en zonas de uso sostenible del bosque y estabilizar la frontera agropecuaria. “El acuerdo es una plataforma apropiada para impulsar más de medio millón de hectáreas de forestería comunitaria. Esta es una apuesta de paz y protección del ambiente que pondrá a prueba la capacidad del país para otorgar derechos a las comunidades al tiempo que desarrolla una economía forestal y protege estos territorios de la voracidad del acaparamiento. El reto es desarrollar y reglamentar los contratos con asociaciones y otras agrupaciones comunitarias dedicadas a la gestión del bosque”.

Según expertos de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL), “la reducción en la deforestación no obedece a una solución real de dificultades como la ganadería extensiva, la minería o la falta de regulación del uso desmedido de la tierra, si no que se da en el marco de un acuerdo temporal entre el Gobierno y los grupos armados que controlan la zona, que si rompe volvería a agudizar las cifras de deforestación”15.

Por su parte, Olga Chaparro Africano, doctora en Estudios Amazónicos de la UNAL, considera que “en la Amazonia tener vacas parece ser más una estrategia de tenencia de tierra que de ganadería”; en el sur de la región “no hay cultura ganadera, sino que los animales están allí sin mucha función, y sufriendo, pues las vacas son vulnerables a hongos, bacterias y otros microorganismos de la zona. Además de la ganadería, es preocupante ver la contaminación por mercurio, plomo o cadmio provocada por la minería de oro y coltán, actividad potenciada por el bajo precio de la coca. Este problema afecta a las comunidades indígenas, campesinas y demás que habitan el territorio, y que por los daños ambientales están desabastecidos de alimentos”.

2.2. Alternativas comunitarias y gremiales.

La Cooperativa Multiactiva de Familias Solidarias, COOMFASOL, cree que la “ganadería extensiva es uno de los factores de mayor incidencia en la deforestación de la Amazonía. En fincas del Guaviare se cuenta una vaca por hectárea. Por su parte, la Fundación para la Conservación y el Desarrollo Sostenible señala que 1,2 millones de vacas nuevas fueron ubicadas en tierras apropiadas y deforestadas de la Amazonía. Por ejemplo, en 8 municipios de los departamentos de Caquetá, Guaviare y Meta, se duplicó el número de reses, al pasar de un millón 143 mil en el 2016, a dos millones noventa y un mil en 2021”16 .

A su vez, el biólogo Emilio Rodríguez, investigador de la Fundación para la Conversación y el Desarrollo Sostenible (FCDS), señala que “para solventar la deforestación se necesita una transformación cultural y social en la distribución y aprovechamiento de tierras en el país, que en la Amazonia tiene grandes vacíos, además de fortalecer la legitimidad del Estado. El indicador más importante es que haya un funcionario de Parques Naturales por cada 15.000 hectáreas, cuando el verdadero indicador debería ser la capacidad de trabajo por la gobernanza y gestión de los territorios desde la visión y las necesidades de la gente. Aunque en el último año ha disminuido la deforestación por pactos con los grupos al margen de la ley para mitigar la problemática, esto no es estable, y si el Gobierno no toma en serio a la Amazonia y las causas de su deforestación, todo va a volver con más fuerza”.

Para Rodríguez, “el gran problema de la deforestación en este territorio ha sido el conflicto armado, que no ha permitido que haya una gobernanza real por parte de las comunidades. En Pato Balsillas –primera zona de reserva campesina del país– la deforestación no ha aumentado considerablemente, gracias al fortalecimiento de los lazos y al trabajo comunitario, pero esto no es posible si existen tensiones marcadas por la guerra. La dependencia de la Amazonia a distintas formas de ganadería y producción de coca, caucho y otros materiales, necesita una reconversión, sustituir no es solo reemplazar las vacas, sino transformar la economía local”.

Por su parte, en Guaviare, una de las puertas de entrada a la Amazonia colombiana, los ganaderos armaron sus potreros a expensas de la selva, pero un experimento para acomodar sus animales en espacios más pequeños y reforestar podría reconciliar al bosque con sus antiguos depredadores. En un lugar donde la tierra abunda y la presencia estatal escasea, avanzó la ganadería extensiva: se talan y cercan grandes porciones de bosque para introducir unas cuántas reses y reclamar posesión sobre todo el terreno. Pero ahora la tendencia es que los vacunos pasen sus días en encierros de menor dimensión y organizados, rotando entre potreros, comiendo eficientemente, sin destruir la selva circundante. La producción de leche aumentó, y el espacio sobrante es destinado a plantar árboles y tratar de resarcir el daño causado”17.

A finales de la década de 1970, llegaron a Guaviare colonos como Olga Martínez, ganadera que hoy tiene 65 años y arrea sus vacas lecheras por una propiedad de unas 55 hectáreas de superficie. Cuando Martínez llegó hasta allí, tumbar la selva para volverse propietaria le pareció fácil, pero en 2022, renunció a las talas y firmó un acuerdo de conservación con la ONF Andina, subsidiaria local de la OFFICE NATIONAL DES FORÊTS, ONF, entidad del gobierno francés que vela por los bosques. Desde entonces ha sembrado unos 1.200 árboles en su propiedad, sin renunciar a una sola cabeza de ganado”18.

Según FEDEGAN, en Guaviare la ganadería es uno de los pocos negocios rentables, debido a la ausencia de vías pavimentadas, lo cual dificulta el transporte de cosechas perecederas. También es uno de los principales motores de deforestación en nuestro departamento. El modelo fue talar bosque para sembrar pasto (…), anota Xismena Martínez, funcionaria de la gobernación de Guaviare. La región perdió 25.000 hectáreas de bosque en 2021, según la estadística oficial19

Para contrarrestar esta tendencia, la ONF propuso a los ganaderos cercar una decena de corrales de menos de una hectárea en sus propiedades, donde se colocan algunas decenas de animales y establecer un sistema de “rotación de pastos”. El ganado permanece en el primer potrero hasta que agota el pasto, luego pasa a un segundo, y así sucesivamente, optimizando de esta forma el consumo de alimento y del espacio productivo. Unos 35 propietarios se han sumado al programa, conocido como TERRAMAZ. Al confinar su ganado en lugar de apostar al pastoreo extensivo, los productores liberan tierras que se comprometen a reforestar20.

Citas y Notas al píe

  1. EL GANADO ACORRALA A LA AMAZONIA 24 DE NOVIEMBRE DE 2021.  Consultado en: https://infoamazonia.org/es/2021/11/24/el-ganado-acorrala-a-la-amazonia/
  2.  Ibid. 
  3.  Ibid. 
  4.  Ibid. 
  5.  Ibid.
  6.  Ibid.
  7.  Ibid.
  8.  Ibid.
  9.  Consultado en: https://es.mongabay.com/2023/03/deforestacion-amazonia-colombiana-ganaderia-bosques/ por HYPERLINK “https://es.mongabay.com/by/antonio-jose-paz-cardona/”Antonio José Paz Cardona. 20 marzo 2023
  10.  Ibid.  
  11.  Consultado en: https://es.mongabay.com/2023/03/deforestacion-amazonia-colombiana-ganaderia-bosques/
  12.  Ibid.
  13.  Consultado en: https://sinchi.org.co/un-escenario-de-desarrollo-sostenible-evitaria-la-deforestacion-de-35-millones-de-hectareas-al-2040-instituto-sinchi
  14.  Deforestación, acaparamiento y ganadería en la Amazonía colombiana. HYPERLINK “https://fcds.org.co/deforestacion-acaparamiento-y-ganaderia-en-la-amazonia-colombiana/” \o “9:55 PM”Noviembre 4, 2020. Consultado en: https://fcds.org.co/deforestacion-acaparamiento-y-ganaderia-en-la-amazonia-colombiana
  15.  La Amazonia está atrapada entre el conflicto armado, la ganadería y la minería. Bogotá01 de junio de 2023 consultado en:  HYPERLINK “https://agenciadenoticias.unal.edu.co/detalle/la-amazonia-esta-atrapada-entre-el-conflicto-armado-la-ganaderia-y-la-mineria”https://agenciadenoticias.unal.edu.co/detalle/la-amazonia-esta-atrapada-entre-el-conflicto-armado-la-ganaderia-y-la-mineria.  
  16.  Turismo de naturaleza, alternativa a la ganadería extensiva en Guaviare por: Rodolfo Rodríguez consultado en: https://www.radionacional.co/noticias-colombia/respira-amazonia-rtvc-alternativas-la-ganaderia-extensiva-en-guaviare. Miércoles, 13 Diciembre, 2023. 
  17.  https://www.portafolio.co/economia/finanzas/amazonas-ganaderos-reducen-extension-de-terrenos-para-dar-lugar-a-la-reforestacion-585536. PORTAFOLIO  08 de JULIO 2023, 
  18.  Ibid. 
  19.  Ibid.  
  20.  Ibid. 

Foto de portada por: De Ibama from Brasil – Operação Hymenaea, Julho/2016, CC BY 2.0, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=51685896

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