Erythroxylum coca: factores ambientales y productivos de la pasta de coca en Colombia.

por

David Restrepo

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En Colombia hablar de la coca es hablar de un sinfín de circunstancias que rodean sus cultivos y producción, másque todo en los sectores rurales, específicamente en los departamentos del Cauca, Nariño y Norte de Santander, que son considerados como los mayores productores de coca a nivel nacional.

Sin embargo, otro factor en el que no se ha insistido lo suficiente, es el ambiental, aspecto que refiere unas competencias y situaciones específicas para la plantación de la hoja de coca y su procesamiento. Por lo general, las llamadas “economías ilícitas” tienen un impacto ambiental de facto, que no ha sido tenido en cuenta lo suficientemente hasta el momento.

Es de gran importancia entender en estas palabras, los impactos ambientales de la plantación de coca en el territorio nacional y los daños que puede llegar a causar a largo plazo; así como sus intentos de fumigación, que causan daños irreparables a las comunidades que viven y colindan con los cultivos, llegando a ocasionar fuertes afecciones de salud.

Para empezar, es importante comprender el impacto ambiental que resulta desde la preparación del cultivo. Dentro de los factores a resaltar, se indica que la preparación implica el remplazo y la afectación de un área específicapara su producción: por una parte, La implementación de una hectárea de coca significa la destrucción de cuatro hectáreas de selva.” (Bernex, N. 2009. Pg, 86).Seguidamente, “La quema de una hectárea de bosque destruye 140 m³ de madera de los cuales el 30% es comercial y el 80% de estas especies arbóreas sólo existen en el ecosistema amazónico” (Bernex, N. 2009. Pg. 86).

Entender la deforestación dentro de los mismos cultivos ya implica un impacto directo al ambiente, generado por la sustitución de plantas nativas y bosques que pertenecen a la selva amazónica, a cambio de los cultivos de coca.

Sin embargo, las zonas de escogencia no son determinadas a la suerte, pertenecen a sitios estratégicos elegidos con antelación por los grupos, personas o comunidades que realizan la plantación, con cinco características importantes dadas por la Dirección Nacional de Estupefacientes-DNE:- “Zonas geográficas aisladas de los centros urbanos donde la presencia estatal se dificulta en razón a la inexistencia de vías de penetración y presencia de extensas áreas selváticas. Especialmente en los departamentos de Cauca, Nariño, Caquetá, Guaviare, Meta, Vichada, Putumayo, Santander y Guainía.- Presencia de abundantes cuerpos de agua que permiten su utilización en el procesamiento, eliminación de los desechos y preparación de alimentos. Por otro lado, la presencia de ríos navegables facilita la introducción de sustancias químicas, mediante contrabando abierto procedente de países vecinos y la salida de grandes volúmenes del producto terminado.- Ecosistemas con abundante presencia de biomasa vegetal que dificultan la ubicación de los cultivos, chagras, laboratorios y bodegas para las sustancias químicas.- Ecosistemas que se adapten a las exigencias climáticas de las variedades de plantas que se desean cultivar. En este sentido nuestro país posee pisos térmicos que permiten un excelente desarrollo de las especies que se utilizan para la extracción de sustancias psicotrópicas.” (DNE. S.F. Pg, 5-6).

La utilidad del país en su diversidad ambiental y sus mismos pisos térmicos permiten que los cultivos a desarrollarsetengan la posibilidad de crecimiento que se necesita, sin que la mirada estatal o la lucha antidrogas sea la que impacte la preparación de los cultivos y las zonas donde se desarrollan.

La cercanía a abundantes cuerpos de agua no solo facilita la posibilidad de transporte, sino que también añade un factor de daño ambiental a los cuerpos hídricos que son cercanos a plantaciones y laboratorios de coca. 

Anteriormente hablábamos de la selva amazónica como la mayor área concurrida para la plantación, en donde se localizan grandes cantidades de fauna y flora, que son destruidas entendiendo de igual manera que La mayoría de los suelos de la Amazonía son de vocación forestal, razón por la cual, normalmente las prácticas agrícolas tradicionales fracasan, contribuyendo de esta forma al deterioro de la dinámica de la región.” (Bernal, H & Paredes, M. S.F. Pg, 7).

Dentro del proceso y preparación, por obvias razones encontramos la deforestación como principal problemática que afecta a la región de la Orinoquía; las zonas de plantación de coca deben estar totalmente limpias y preparadas para que su cultivo se dé en armonía, para su posterior procesamiento.

La destrucción de la selva amazónica producto del cultivo de coca en el país ya es un hecho que no debe alejarse del análisis de este artículo y de las miradas de conservación ambiental en donde las especies endémicas, flora y fauna,son reemplazadas por los cultivos de economías ilegalizadas alrededor del territorio nacional.

Las condiciones y nutrientes de las selvas amazónicaspermiten que se establezcan terrenos fértiles que dan vigor al cultivo de coca, pero que su vez, absorben las necesidades de la flora que ya pertenece a esas parcelas. Y es que es vital entender que el desplazamiento de estos nutrientes y la entrada de químicos para la conservación de los cultivosrequiere de igual manera un impacto ambiental del cual comúnmente no se habla.

“Es común que las autoridades encuentren envases de herbicidas, plaguicidas, fungicidas y abonos en los cultivos. En muchos casos los productores utilizan sustancias que son prohibidas como es el caso del insecticida Parathion y sustancias organocloradas. Los envases y residuos de toda la gama de biocidas introducidos al medio y utilizados en las máximas concentraciones y cantidades posibles inexorablemente terminan en los cursos de agua, adsorbidosa las partículas del suelo y, en el peor de los casos, asimilados a las cadenas tróficas. Es en este punto que la presión sobre el medio ambiente, no solamente se circunscribe al área del cultivo, sino que es exportada a todo el ecosistema.” (Bernal, H & Paredes, M. S.F. Pg, 11).

Pedagógicamente hablando, en las cadenas ecosistémicas, revisamos ciclos que son repetitivos y permiten la conservación de los ecosistemas. La anterior cita, identifica que el ser humano, de igual manera, como el ambiente, es afectado por los químicos e insumos utilizados en los cultivos de coca. Es pertinente, revisar que la necesidad del cultivo hace que al introducir químicos que no pertenecen a la zona, incrementen los niveles de contaminación en las zonas de cosecha.

El uso de estas sustancias eventualmente realza el daño de suelo en el que las plantaciones se dan. Solemos pensar, en muchas ocasiones, que las plantaciones y el uso de herbicidas y químicos para los cultivos de coca son usadosbajo la supervisión de expertos, sin embargo, dentro del emperismo agrícola el uso puede llegar a ser exacerbado.

Es relevante entender que el uso del suelo se encuentra condicionado a sus factores de origen. Las zonas de origen forestal, en la Amazonía específicamente, no están preparadas y listas para el uso de químicos o de plantacionesque no son originarias del territorio.

La utilidad del terreno, la deforestación y el uso del suelo, son los aspectos que se han tocado dentro del cultivo de coca en una perspectiva del impacto ambiental. Sin embargo, la utilidad de químicos no solo implica el daño al suelo y a su mismo ecosistema, también, los mismos utensilios que son utilizados, bolsas, paquetes y envases en donde se portan los agroquímicos son desechados sin ningún filtro dentro del ambiente en el cual el cultivo se desarrolla.

Los afluentes y la tierra misma se ven afectados, como en las ciudades, por las cantidades excesivas de desechos que pueden llegar a dejar los cultivos de coca dentro de las parcelas. Los animales que transitan en estas zonas son blanco de esta contaminación, que sin lugar a duda afecta directamente, como otro factor, al ambiente local.

No podemos quitar la mirada, y tampoco predisponer la discusión de las economías ilícitas, solo al factor social (quees otro de los grandes temas a tratar dentro del procesamiento de la hoja de coca).

No basta solo con la deforestación de un espacio (que segúncifras del DNE corresponden a cerca de 4 hectáreas por cultivo), sino que también los laboratorios requieren de otro espacio en donde se pueda dar el procesamiento de la hoja, colindante a las parcelas cocaleras.

“De acuerdo con el funcionario, en el año 2017, la deforestación asociada a cultivos de coca en Colombia representó el 24 por ciento del total deforestado en el país. Es decir, por cultivos de coca se deforestan 137 hectáreas diariamente de bosque natural colombiano.” (Pardo, K. 2019).

A esto le añadimos en gran parte la utilidad de las sustancias químicas dentro del procesamiento de la hoja de coca. “Los laboratorios son construidos en zonas de bosque aledaño a los cultivos, en donde la presencia de corrientes de agua esindispensable para los procesos de extracción del alcaloide, reciclaje de solventes, lavado de los equipos, y disposición de los desechos y preparación de los alimentos del personal de laboratorio, entre otros. (Bernal, H & Paredes, M. S.F. Pg, 18).

En general, no se tiene una conciencia relevante del impacto que el uso de los químicos en los laboratorios puede desarrollar. Hay toda una cadena primaria y hasta terciaria (si habláramos de indicadores económicos) de producción dentro de los laboratorios, que dejan de lado las consideraciones ambientales de hecho.

Desde la producción hasta el empacado y transporte, son vinculados a las características de los territorios afectados por la redistribución del ambiente a causa del reemplazo y la deforestación de árboles nativos de zonas como elAmazonas. Todo ello garantiza una mayor producción de CO₂, concentrado en lugares donde suele oxigenarse el aire del planeta, pero que se ve reducido por la tala indiscriminada de árboles, incluso en zonas de reserva.

Tanto para la deforestación como para la reforestación, el uso de las sustancias químicas tiene un gran nivel de impacto a la hora de recuperar el ambiente. En ciencias sociales, específicamente en el campo de la geografía, hablamos del “uso del suelo” y este mismo se encuentra considerado en el campo ambiental. En ese terreno, debemos revisar, que el uso del suelo natural, corresponde a la flora situada desde hace mucho tiempo en el lugar; al sustituirla y tratar el suelo químicamente, tendrá como consecuencia que los futuros procesos de reforestación se vean afectados, ya que la tierra no queda en las mismas condiciones en las que fue encontrada.

No obstante, se debe entender que, dentro del proceso de recuperación de los bosques, existe una oportunidad favorable, ambiental, económica y social para procesos de recuperación de hábitats y de flora, que se ha degradado enfunción de los cultivos de coca. Es desde esta perspectiva, que encontramos en los procesos de recuperación ambiental, un proceso de concientización relevante, que opera en las comunidades campesinas y que, con los nuevos programas de reforestación implantados para la conservación de la selva amazónica (entre otros) logran de alguna forma reparar el daño causado al ecosistema colombiano.

Es importante también revisar desde este artículo, que no solo en el cultivo existe un problema de fondo a revisar. Desde el 2008 se han augurado esfuerzos para poner en marcha programas de sustitución a los cultivos ilícitos; este factor ha llevado como una opción la fumigación con glifosato.

“La cantidad usada en la erradicación de cultivos ilícitos es de 10,4 litros de glifosato por hectárea, cuatro veces más que el uso recomendado del producto para la agricultura comercial. Sumado a esto, el programa de aspersión aérea se realiza con una mezcla del herbicida con un coadyuvante que puede representar una fuente de riesgo adicional. El glifosato nunca se utiliza solo, porque su efectividad puede verse comprometida al no penetrar lo suficiente en las plantas para funcionar como herbicida. Por esta razón se añaden otros químicos surfactantes o coadyuvantes para facilitar la penetración del glifosato en las membranas celulares de las plantas.” (WWF, 2021).

La aspersión, debe entender de igual manera la afección a cultivos subyacentes a los de coca. Además de ello, debe contener dentro de sus mismas realidades el daño a personas que vivan cerca a los cultivos (evidentemente representando un problema de salud pública).

Es relevante decir, que a pesar de los daños anteriormente nombrados, se causa otro gran impacto sobre la tierra que está siendo utilizada para el cultivo de la coca; no basta solo con la utilidad de químicos y herbicidas (utilizados empíricamente y sin supervisión) para el desarrollo del cultivo, sino que además en el proceso de erradicación por aspersión, el glifosato daña aún más la tierra sobre la que el cultivo está desarrollándose, generando un impacto ambiental gravísimo en la recuperación de la tierra posteriormente.

Como se decía, a esto añadimos los impactos a la salud humana: “Un estudio de 2015 realizado por la Organización Mundial de la Salud (OMS) reveló que el glifosato puede causar cuatro tipos de cáncer: hepático, de páncreas, de riñón y linfático. Mientras que otras investigaciones indican que también pueden ocasionar problemas dermatológicos y abortos. En julio de 2019, la Federación Internacional de Ginecología y Obstetricia, recomendó la prohibición global de esta sustancia, en atención al principio de precaución.” (WWF, 2021).

Todo ello, desarrolla graves consecuencias ambientales y humanas que en el proceso de producción de la pasta de coca no son considerados a cabalidad. Entender el desarrollo de esta economía ilícita, implica no solo hablar de una necesidad social y de la necesidad de capital para el campesinado colombiano, sino que además de ello, relaciona una problemática a largo plazo, la cual puede llegar a ser irreparable en los factores ambientales y sociales de las comunidades.

Podría decirse, dentro de las consideraciones mismas del capitalismo (específicamente del capitalismo ambiental), que “la preservación y la protección del medio ambiente se han entendido como deseos, que podrían desarrollarse sólo después de que las necesidades materiales ya estuvieran cubiertas.” (Requera, M. & Rodríguez, J. 2018, Pg. 917) y en donde no caben del todo las necesidades ambientales del ecosistema, como fuente de producción y mucho menos de las comunidades y su salud.

Precisamente, al tratarse de una fuente económica (de factor ilícito) en lo último en que se piensa es en las consecuencias que tiene para la preservación ambiental; de igual manera, a los ecosistemas de este tipo de cultivos se les ve como fuentes de materias primas, preparadas y listas para explotarse, de las que no se tiene ningún tipo de conciencia ambiental, y que son herencia de un capitalismo excesivo y circundante dentro de las necesidades sociales de las comunidades y de grupos al margen de la ley.

En las ciudades, los Planes de Ordenamiento Territorial-POT y planes de desarrollo, contemplan el factor ambiental dentro del reciclaje, la división de residuos (aprovechables y noaprovechables) y la utilidad de recursos hídricos en cada una de las residencias. Pero, dentro de los cultivos de coca y de los grandes laboratorios, los vestigios y estigmas causados por el mal manejo de residuos hacen parte de un gran daño.

A propósito de esto, Humberto Llerena nos dice: “Los residuos de estos insumos se vierten sobre el suelo, generando cambios en su composición, debido a las reacciones químicas que se presentan entre los remanentes y desechos de estos procesos con sus minerales, modificándolos y haciéndolos más solubles, ocasionando así la movilidad de estos micronutrientes en razón a la alta pluviosidad y pronunciadas pendientes de las zonas de cultivos. Así mismo los macronutrientes presentes en la materia orgánica se ven fuertemente amenazados por su degradación con poderosos oxidantes utilizados en estos procesos, muchos de los cuales producen cambios extremos de pH, modificando el componente microbiológico y la disponibilidad de nutrientes a las plantas. Los compuestos de estos desechos, por lixiviación terminan en las fuentes hídricas, alterando su pH, lo que incide negativamente sobre el plancton y toda la cadena trófica.” (Torres, H. 2016. Pg. 35).

No existe una conciencia, plan, o componente que para los cultivos de coca (específicamente en plantaciones y laboratorios) manifieste un tratamiento óptimo para los residuos que se generan desde allí. La producción de la pasta tiene un solo enfoque, y es el productivo. 

Como se venía comentando con antelación, las materias primas utilizadas desde los sistemas ecológicos para el enriquecimiento desmedido nunca son recuperadas al 100%. Esto lleva no solo a la evidente contaminación producida por el ser humano, sino que poco a poco llevamos a la desertificación de la tierra y de las selvas del país, haciéndolas no productivas.

Podríamos pensar que las recurrentes destrucciones de laboratorios son el mecanismo más apropiado para la dejación de este tipo de economías. Sin embargo, para esto mismo, es consecuente listar algunas preguntas que quedan en el vacío de los planes de destrucción de laboratorios: ¿dónde quedan los desechos allí suministrados? ¿hay algún tipo de tratamiento sobre los productos químicos allíalojados? 

En recurrentes videos y noticias en nuestro país, se alojan destrucciones de laboratorios que se reducen a la quema de estos. Entonces, desde allí queda por entendido, que aparte de ya todo el daño hecho por la producción de la pasta de coca al ambiente, también se encuentra alojado un problema en el tratamiento de los desechos de los laboratorios destruidos.

Si se han quemado los laboratorios, es lógico entender que también sus productos han quedado depositados en la misma quema, lo que lleva a que el ambiente sea quien resulte másafectado por las sustancias químicas allí incineradas. No es de un pensamiento conservacionista dictaminar como “golpes duros a la criminalidad” la destrucción de laboratorios, cuando, aun así, el ambiente como mecanismo productor está sufriendo más contundentemente estas problemáticas.

Al mismo tiempo, no se puede dejar de lado un tanto el factor social que reivindica todos estos actos. Las necesidades de las comunidades manifiestan un factor clave para el desarrollo del cultivo de coca. Es imperante, desde esta mirada, ver que a pesar de que en estas líneas el factor ambiental es el pilar fundamental, todo depende de todo.

Es por esto que anteriormente se hablaba de la necesidad de un capitalismo ambiental excesivo que condena a la materiaprima en el planeta. Sin embargo, el factor social es clave y relevante para entender lo que pasa dentro del ecosistema, y cómo el ser humano como fuente explotadora de la tierra cursa una necesidad de capital para poder subsistir.

No podemos entender las características ambientalesalejadas de las necesidades de las personas dentro del territorio colombiano. Desde hace muchísimo tiempo se han dado las plantaciones de coca como economía clave que deja ganancias a quienes las cultivan; pero no podemos alejarnos tampoco de un conflicto exacerbado entre actores internos armados que ha llevado a que se sustituyan todo tipo de cultivos por las plantaciones de coca, beneficiando a unos pocos.

Los cultivos ilícitos, en este caso el cultivo de coca, contiene un factor de ganancia relevante frente a los demás, y es desde allí que las necesidades de las comunidades salen a flote, y que además los conflictos e intereses de los gruposarmados se activan para poder obtener mejores ganancias, y así suministrar más recursos a sus intereses particulares.

Ambiente y sociedad se ven unidos desde esta problemática, que tiene una perspectiva a una economía subyacente que se ha desarrollado a lo largo de la historia del país; esto se ha originado como solución a los problemas sociales y económicos que han tenido las comunidades por la falta de apoyo e implementación a las políticas públicas y la presencia estatal en los territorios más alejados del centralismo económico en el que nos hemos desenvuelto.

Ahora bien, a pesar de que el panorama se encuentre turbio y negativo frente a lo que vemos en el factor ambiental y su relación con la coca, es importante resaltar que existen nuevas alternativas para la sustitución de estos cultivos, que han sido provechosas en el replanteamiento de la recuperación de la tierra y la búsqueda de nuevos sectores productivos.

Así mismo, es de considerar que el buscar métodos de pagopara los productores y alternativas que suplan las necesidades de estos, consiguen de alguna manera que el impacto social (y como lo veníamos diciendo, el ambiental) también tengan un resultado positivo para la reducción de daños ambientales considerables dentro de los ecosistemas del país.

En todo caso queda mucho camino por recorrer frente a las necesidades y el panorama que puede subyacer de estos cultivos en el territorio colombiano. En este artículo se han situado solo los planteamientos ambientales para posteriormente hablar de los sociales, que también tienenuna gran necesidad de ser ejemplificados y estudiados para buscar soluciones que ayuden a mejorar el impacto ambiental para el caso específico del que hablamos.

Es vital entender que el tratamiento de agroinsumos debe ser un tema de primer lugar para el Estado y para la misma destrucción y tratamiento de laboratorios de coca encontrados en las selvas del país. La dejación de estos lleva a daños ambientales más profundos, que pueden llegar a ser irreparables a largo plazo y que no son tenidos en cuenta como deberían ser.

Se debe dejar el empirismo con el que las sustancias agroquímicas se están tratando y encontrar un punto de tratamiento para las mismas, que lleve a que el impacto ambiental no sea doble o triple, en consecuencia, a toda la cadena de producción de la pasta de coca. 

En concordancia a todo lo dicho, las categorías ambiente y sociedad no pueden verse reducidas a una proyección del capital sin que eso no lleve a consecuencias de contaminación al medio ambiente que son normalizadas. El carácter productivo del hoy, debe llevar a caracterizar unaconciencia conservacionista y de cuidado del ambiente; no podemos seguir hablando de un capitalismo ambiental que va únicamente en vía de la explotación del ambiente; entender todo esto puede mejorar el impacto ecosistémico que tienen los cultivos y plantaciones de coca en el país.

Ahora bien, se deben suplir las necesidades básicas de la canasta familiar de las comunidades campesinas del país con la presencia del Estado, que tanto se ha reclamado y que aúnsigue ausente desde hace ya muchos años, trayendo como consecuencias estas economías que destrozan nuestras selvasy que llevan a un sinfín de problemáticas que aún del todo hoy no se tratan como política pública necesaria.

El combatir a los grupos al margen de la ley y las formas en las que estos subsisten, debe ir más allá de la simple quemade un laboratorio que puede dejar mayores consecuencias a los hábitats. No podemos hacernos los de la vista ciega sinmirar las consecuencias ambientales que se van dejando a futuro.

Es importante iniciar con las conclusiones a manera de reflexión. Como tenemos en el desarrollo de estas palabras, ambiente y sociedad en el capital y en el cultivo de coca no están desligadas. Existen unas razones sociales que indican que el daño ambiental es también consecuencia de las necesidades de subsistencia y de las problemáticas sociales de los que en ocasiones son los más olvidados.

Las zonas rurales del país enfrentan una problemática que afecta el desarrollo de nuevas iniciativas y de la construcciónde paz en los territorios. Las economías ilícitas vienen reemplazando, en gran medida, hasta el dinero, que ahora es mediado por el intercambio dado con la pasta de coca por productos de la canasta familiar, entre otros.

Como colombianos y productores de la pasta de coca, entendemos que los problemas sociales y el conflicto armado interno son cumbre para la dejación de este tipo de economías; sin embargo, nos hace falta mucho camino para entender que la presencia estatal debe ir más allá del centralismo político en el que está situada en la actualidad.

La selva amazónica y los cultivos nativos han sido reemplazados por el goce de unos pocos, que no entienden la importancia de los hábitats y que seguramente dejarán consecuencias irreparables. Tomar conciencia (al menos no como palabra de cajón) debe llevar no solo a dejar de producir, si no a dejar de consumir.

La coca es considerada planta sagrada en algunas comunidades y el mambeo de la misma, han sido tradiciones reemplazadas por la satanización en la producción de la pasta de coca (que es totalmente diferente a lo que nombramos anteriormente). 

Entender nuevos procesos de consumo y además de legalización, implica que dentro de las políticas públicas las problemáticas aquí desarrolladas también sean tenidas en cuenta. La inclusión política del país en estas problemáticas ha de llevar a un desarrollo y a una construcción de un territorio diferente.

Es provechoso para los grupos armados que fundamentan su economía en la pasta de coca mantener la ilegalidad del consumo, entendiendo costos y ganancias de toda una cadena de producción situada en nuestro país. A su vez, los campesinos cocaleros entienden la producción de la plantade coca, como fuente de su subsistencia entre otros muchos factores, que posteriormente serán tratados.

La presencia del capitalismo ambiental se desarrolla hoy en día aún más. A pesar de que la producción de materias primas y de energías renovables viene tomando fuerza, en este caso, la materia prima no es renovable y sirve tanto de ganancia y como plusvalor a grupos armados focalizados en el país.

En esta perspectiva hay una transversalidad con la mano de obra que el campesino brinda, entendiendo que a su vez la misma pasta de coca puede llegar a ser el dinero o la fuente de intercambio por la que se sortea la subsistencia; es desde aquí que se debe entender la presencia del Estado que quiere mostrar como resultado el combate y destrucción de laboratorios, sin responsabilizarse del cuidado del ambiente y de la población civil.

Por ende, existe también una discusión de orden político, que debe buscar entender las capacidades socioeconómicas de las personas en los territorios, sin que estas estén llenas de juicios morales. El juicio debe ser introspectivo a su vez, para un estado que ha demostrado ausencia a lo largo de la historia.

Por otra parte, la sustitución de cultivos es un factor clave en la lucha por la preservación ambiental, como la preparación de los campesinos en técnicas y uso de insumos que brinden un mejor desarrollo de cosechas. 

En el carácter económico, debemos pensar en la continuidad de un capital organizado que no tiene en cuenta el impacto ambiental. Es cierto que los afluentes y fuentes hídricas, brindan materia a la producción, pero también un transporte, y allí doblemente se ven beneficiados los productores, pero el ambiente doblemente afectado.

En los sectores económicos hoy en día se habla del impacto ambiental que puede llegar a tener la producción de un bien. En las grandes ciudades se consolidan nuevos planes para la conservación y preservación natural; contrario a todo, en las selvas amazónicas y en los departamentos colombianos se están destruyendo los bosques naturales desmedidamente.

Existe cierto tipo de venda frente al combatir los cultivos de coca. El ambiente es una base clave para poder dar las discusiones pertinentes a lo social y viceversa; así como las comunidades y sus necesidades priman las necesidades ambientales también. 

Oponerse hoy a un cultivo de coca es exponer la vida. La búsqueda de sustitución de cultivos ha dejado líderes asesinados en las zonas rurales del país, lo que se ha tendido a normalizar dentro del diario vivir del centralismo que vivimos y de la misma perspectiva del consumo en la que el capitalismo históricamente nos ha situado.

Se deben medir los alcances de los programas de sustitución en las comunidades y cómo estos afectan o no el desarrollo de estas. Esta tarea le corresponde al Estado, porque más allá de invertir (que debe ir más allá del hacer por hacer) hay una necesidad de evaluar, donde no se ha visto del todo la magnitud de las problemáticas que aquí están siendo expresadas.

Los intentos y las necesidades en la producción de coca se ven consumados en un vaso en donde todas y todos nos ahogamos. Palabras fuertes son “dejar de consumir” pero son necesarias para el “dejar de producir”. Y si por ende existiera una necesidad de producir, son las políticas públicas y la regulación estatal de unos todos y no de unospocos, lo que debe permitir que estas economías surjan o sigan como van.

Es entonces importante reconocernos dentro de una necesidad social, para mirar las necesidades ambientales que ponen en riesgo nuestra existencia como humanos. Augurar la paz, es uno de los caminos que en la actualidad se viene desarrollando, sin embargo, se debe poner en marcha todo el mecanismo de reforma agraria óptima, que en el pasadoacuerdo de paz ya se encuentra resaltado.

La necesidad de una reforma agraria parte de la problemática social por la cual el conflicto armado en el país se desarrollóen el periodo de la violencia. Aún hoy, seguimos dando estas discusiones que amenazan el medio ambiente y que generan economías como las que se han discutido.

Ver como transversal las afecciones de las zonas rurales y tratar los cultivos y su producción con un enfoque de políticas públicas, seguramente desarrollará un nuevo campo político-económico que permita cuidar el ambiente y dejar de producir por producir para alimentar a unos y consumirpor consumir para dañarnos entre nosotros, en toda una cadena económica que se desarrolla ante nuestros ojos, pero de la cual no hemos tomado conciencia.

Referencias Bibliográficas

Bernex, N. (2009) El impacto del narcotráfico en el medio ambiente. Los cultivos ilícitos de coca. Un crimen contra los ecosistemas y la sociedad.https://repositorio.pucp.edu.pe/index/bitstream/handle/123456789/39934/4_impacto_medioambiente.pdf?sequence=4

Dirección Nacional de Estupefacientes Subdirección Estratégica y de Investigaciones. (S.F). impacto ambiental ocasionado por las sustancias químicas, los cultivos ilícitos y las actividades conexas capítulo I. DNE. http://www.mamacoca.org/docs_de_base/Fumigas/CULTIVOS_SIF.pdf

Pardo, K. (2019) El 24% de la deforestación en Colombia, asociada a cultivos de coca. El Tiempo. https://www.eltiempo.com/vida/medio-ambiente/el-24-de-la-deforestacion-en-colombia-esta-asociada-a-cultivos-de-coca-335172

Requena, M. & Rodríguez, J. (2018). Capitalismo y medio ambiente: otra vuelta de tuerca. Universitat de València. https://acmspublicaciones.revistabarataria.es/wp-content/uploads/2019/07/9.3.corisco.Requena.Rodriguez.capitalismo.913_932.2018.pdf

Torres, H. (2016). Narcotráfico, insumos y medio ambiente: una visión ambiental desde la química al procesamiento de drogas ilícitas. Gestión Ambiental. https://www.unilibre.edu.co/bogota/pdfs/2017/ingeniolibre/marzo/narcotrafico-insumos-y-medio-ambiente-una-vision-ambiental-desde-la-quimica-al-procesamiento-de-drogas-ilicitas.pdf

WWF. (2021). ¿Qué tan riesgoso para la salud y la naturaleza es volver a la aspersión aérea con glifosato?



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    Estos son los datos de los líderes asesinados durante el 2024. La definición de líder social comprende a los defensores de derechos humanos y es más amplia en tanto reconoce como líderes o lideresas a los activistas vinculados a la defensa de derechos de la comunidad y organización en una coyuntura específica, aunque no sea…

  • Masacres en Colombia durante el 2020, 2021, 2022, 2023 y 2024

    Masacres en Colombia durante el 2020, 2021, 2022, 2023 y 2024

    2024 37 masacres en el 2024, con 120 víctimas – corte al 27 de junio de 2024. El observatorio de DDHH y conflictividades de Indepaz entiende por masacre como el homicidio intencional y simultáneo de varias personas (3 o más personas) en estado de indefensión y en iguales circunstancias de modo, tiempo y lugar. No…

  • Comunicado en Rechazo al atentado al padre de la vicepresidenta Francia Marquez

    Comunicado en Rechazo al atentado al padre de la vicepresidenta Francia Marquez

    Por Circulo de Pensamiento Ambiental ¡¡¡POR LA VIDA, POR LA PAZ!!! Comunicado Colombia, 18 de junio de 2024. Firman: Darío González Posso (Investigador de INDEPAZ), Armando Palau Aldana (Círculo de Pensamiento Ambiental), Jimmy Viera Rivera (Babalao. Activista movimiento afrocolombiano), Catalina Toro Pérez (Profesora Universidad Nacional), Gladys Jimeno Santoyo (CC 24022014, Fundación y Cátedra Alfredo Molano…

  • ¿Bombardeos a menores?

    ¿Bombardeos a menores?

    En estos días se ha presentado una discusión que no es nueva y es sobre la viabilidad o no de los bombardeos a campamentos de grupos armados. El alcalde de Cali Alejandro Eder, solicitó que se retomen dichos bombardeos aéreos mientras que el Ministro de Defensa Iván Velásquez, reitera enfáticamente que “donde haya menores, no…