Primera Conferencia Internacional Antifascista por la Soberanía de los Pueblos

por

Dario Gonzalez Posso

Una marcha, de más de 7 mil perdonas, abrió la Primera Conferencia Internacional Antifascista por la Soberanía de los Pueblos, realizada en Porto Alegre, Brasil, del 26 al 29 de marzo de 2026. A este evento, convocado inicialmente por el PSOL (Partido Socialismo y Libertad), de Rio Grande do Sul y el PT (Partido de los Trabajadores), de Porto Alegre, se sumaron luego otras organizaciones sociales y políticas. Congregó en su gran mayoría a jóvenes y muchas mujeres, activistas de la lucha antifascista, 4 mil inscritos, más de 200 organizaciones y delegados de 40 países. Estos son indicadores elocuentes de su significado. El lector puede encontrar un balance en el Editorial del 4 de abril de la Revista Izquierda en Movimiento: https://movimentorevista.com.br/2026/04/1-a-conferencia-antifascista-una-victoria-politica/ 

La “Carta de Porto Alegre”, con la cual cerró la conferencia, aporta un marco global a una lucha en defensa de la soberanía de los pueblos, con base en un frente común internacional, hoy como nunca indispensable. Mediante este enlace, véase esta Carta y algunas de las actividades desarrolladas en su transcurso: https://antifas2026.org/es/noticias-2/ 

La Conferencia incluyó 11 ejes temáticos (además de 150 actividades autogestionadas): 

  • La ofensiva de la extrema derecha en el mundo;
  • La lucha contra el fascismo de Milei; 
  • El enfrentamiento de los trabajadores al neoliberalismo y al fascismo; 
  • Brasil bajo la amenaza de la ultraderecha y del imperialismo;
  • La solidaridad entre los pueblos y la lucha antimperialista; 
  • La resistencia palestina contra el genocidio y la opresión del Estado de Israel; 
  • El combate contra el fascismo en las Américas; 
  • La lucha contra el negacionismo climático y por la reforma agraria;  
  • Antirracismo, feminismo y derechos civiles, en la lucha contra el fascismo; 
  • Educación ciencia y tecnología para la soberanía de los pueblos; 
  • Resistencias articulaciones y alternativas democráticas.

Entre las resoluciones se destacan: la creación de un espacio de articulación internacional antifascista; el impulso de conferencias regionales; el apoyo a la causa palestina y a iniciativas como la Flotilla Global Sumud; la solidaridad con Cuba frente al bloqueo de Estados Unidos; el rechazo a las agresiones contra Irán y Venezuela. 

La conferencia concluyó con un llamado a fortalecer la coordinación internacional frente al avance de la extrema derecha, cuya ofensiva brutal es hoy el mayor desafío para las fuerzas progresistas y de izquierda en el mundo. 

Para orientar la acción internacional, la Carta de Porto Alegre aporta un marco general, dentro del cual son necesarios y posibles muchos desarrollos específicos. Sin agotar temas de seguimiento, es posible sugerir, por ejemplo:

  • Dentro de las iniciativas de acción en el continente americano, es necesario incluir, con carácter de urgencia, el repudio a la dictadura de Daniel Ortega y Rosario Murillo en Nicaragua. Ortega levanta la voz con proclamas de pacotilla “contra el imperialismo yanqui”. Pero esto no puede confundirnos. 

Un pueblo oprimido no se alinea con un “antimperialismo” que no respeta su soberanía ni sus demandas democráticas. No expresar por parte del progresismo, o por fuerzas alternativas de izquierda, un rechazo categórico al régimen opresivo y autoritario, pude facilitar que ese mismo pueblo vea una falsa protección en el imperialismo que siempre lo ha oprimido.


Darío González P, con la diputada federal Fernanda Melchionna del MES-PSOL de Brasil. Foto: Hugo Scotte

Se debe rechazar la opresión de cualquier signo. En nuestro continente hay resistencias en sectores de la “izquierda” a condenar el régimen autoritario prevaleciente en Nicaragua. Tal condena no es apenas un punto de definición en la política internacional de las fuerzas políticas progresistas y de izquierda. Pues hace parte, sin duda, de las definiciones necesarias en relación con la política interna en cada país. El progresismo y la izquierda democrática no pueden permitir que su proyecto político sea identificado con el actual régimen político de Nicaragua. Incluso en las campañas electorales deben decir de manera clara y pedagógica qué quieren, y que no quieren, para sus países. En esto es inspiradora la declaración, del 24 de julio de 2018, de Onofre Guevara (obrero, sindicalista, analista político nicaragüense), quien sostiene que ninguna razón de Estado justifica, por ejemplo, la solidaridad de Cuba y Venezuela con Ortega. Y pregunta Onofre a la mayoría de las organizaciones de izquierda del “Foro de Sao Paulo”, que no condenan a ese régimen dictatorial, o que no se diferencian de él con claridad: ¿“Serán partidarios de reproducir (en sus propios países), las conductas y las políticas dictatoriales, antipatrióticas y corruptas que aplica la dictadura de Ortega”? ¿“Será este modelo político el que les gustaría para sus países y contra sus pueblos, a nombre del antimperialismo”? “Si así fuere, concluye Onofre, sigan solidarios con Ortega… ¡pero no esperen el perdón del pueblo nicaragüense!”. 

En Colombia, el gobierno del Pacto Histórico, durante el período que termina, expresó su solidaridad con los presos políticos y los perseguidos por el régimen dictatorial de Nicaragua y abrió las puertas para el otorgamiento de nacionalidad colombiana a quienes Ortega expulsó de su país y condenó a la condición de apatridia. Es necesario profundizar la solidaridad con el pueblo nicaragüense en todos nuestros países. En esto está comprometida la defensa de derechos humanos.

  • El asunto de la llamada “guerra contra las drogas” es ineludible. La “lucha contra el narcotráfico” es un pretexto hipócrita del imperialismo para avanzar en sus propósitos de dominación neocolonial sobre nuestros países. También es un mecanismo ideológico para prometer políticas de “seguridad” y “orden”; por ejemplo, en las campañas electorales en nuestros países. La operación “Lanza del Sur” desplegada en el Caribe, que condujo al secuestro de Nicolás Maduro y su esposa (en abierta violación del derecho internacional), fue “justificada” mediante las falacias del control del narcotráfico y el restablecimiento de la democracia en Venezuela; cuando los objetivos son el petróleo, los minerales estratégicos y eliminar la alianza estratégica de Venezuela con China y Rusia, en el contexto de la disputa geopolítica de las potencias.

Estas argucias de la “guerra contra las drogas” a menudo se unen a ofertas de “seguridad” a las poblaciones afectadas por situaciones de violencia. Así ocurre también en Brasil, donde “La ultraderecha se está preparando para las elecciones “combatiendo” la delincuencia”: “Con la “megaoperación” en los complejos de Penha y Alemão, Cláudio Castro y la ultraderecha lograron fortalecer su posición. Las encuestas mostraban un escenario favorable, con un importante apoyo popular, incluso en las favelas. La lucha contra el “narcoterrorismo” se presentó como una forma de reconstruir el apoyo popular al fascismo frente al encarcelamiento de Bolsonaro y sus cómplices…”. Revista Izquierda en Movimiento https://movimentorevista.com.br/2026/03/a-extrema-direita-se-prepara-para-as-eleicoes-pelo-combate-ao-crime/ 

Así, la ultraderecha disputa la “hegemonía” o se impone en la sociedad, no sólo con la brutalidad de la violencia de las armas, o con la coerción directa, por las que tiene gran afecto. También lo hace en el campo ideológico, o de “la cultura”, y en las campañas electorales. Esto es clave y no se debe olvidar.

  • Extractivismo neocolonial, narcotráfico, mimería y crímenes ambientales. La hipocresía de la “guerra contra el narcotráfico” no tiene límites. Hemos reiterado en innumerables análisis: esta guerra agenciada por los Estados Unidos también agrava conflictos y violación de derechos de poblaciones nativas, con la complicidad de las élites sociales burguesas nacionales, so pretexto de “eliminar las drogas del planeta”. Pero la ilegalidad y el prohibicionismo, lejos de ponerles fin, en realidad favorecen la continuidad del negocio y los descomunales lucros de grandes mafias criminales y violentas. Y en los bancos se “lava” el dinero del narcotráfico, así como de la gran minería, legal e ilegal, y de otros crímenes ambientales. Se sabe que los lucros del negocio de las “drogas ilícitas” y de otras economías ilegales finalmente los concentran, de manera mayoritaria, el capital financiero norteamericano, las mafias internacionales de narcotraficantes, los suministradores de “precursores químicos” y de armas. Además, en Colombia como en otros países, personajes de la alta política y de la economía son socios de reconocidos narcotraficantes en negocios, legales o no, lo cual no es un secreto. Y “Existen argumentos sólidos para pensar que, en la actualidad, el mejor lugar para ocultar y lavar ganancias obtenidas de forma ilícita es, de hecho, Estados Unidos”, admitió en 2021 Janet Yellen, secretaria entonces del Tesoro de EE. UU. (González D, 2024 https://indepaz.org.co/wp-content/uploads/2024/10/Geopolitica-guerra-y-ambientalismo-Dario-GOnzalez-Posso.pdf).

Pero hay un hecho que aún no mencionan otros análisis: hoy los grupos armados ilegales en Colombia (de todo signo: guerrillas persistentes, disidencias residuales de grupos armados de izquierda desmovilizados y paramilitares), son funcionales a la acumulación y reproducción del capitalismo en su fase actual; proceso que transcurre como siempre, depredando la naturaleza y a los seres humanos.

Este no es un tema de importancia menor, pues se vincula de manera directa con el extractivismo neocolonial, catalizado ahora por la “transición energética”. Sustituir los combustibles fósiles requerirá miles de millones de toneladas de cobalto, litio, coltán, cobre y otros materiales. La extracción de minerales “críticos” y estratégicos para esta nueva revolución tecnológica, hace parte de las rentas que financian a tales grupos, junto con las rentas del narcotráfico. China, además de ser de manera creciente socio legal de la explotación minera de los países en el continente, es al mismo tiempo destino de producción ilegal (González D., 2024. Geopolítica, guerra y ambientalismo).

La diversificación de las finanzas de los grupos armados ilegales podría llegar muy lejos, en tiempos de la crisis climática … y del extractivismo neocolonial. Según informe de la Defensoría del Pueblo, “los grupos armados que hacen presencia en la Amazonia colombiana están usando proyectos de bonos de carbono, minería ilegal, deforestación y extracción de hidrocarburos para financiarse” (EL ESPECTADOR, Bogotá, 5 de abril de 2024).

  • La “estrategia marítima” y el neocolonialismo. En nuestro continente -junto a la selva amazónica, con su diversidad biológica y cultural-, los mares y sus riquezas tienen una importancia estratégica de primer orden. Los mares son el medio fundamental, en más de un 90%, de la comunicación, de las relaciones comerciales y militares en el Mundo; por lo cual las rutas y las vías interoceánicas -actuales como el Canal de Panamá, o potenciales como las que es posible construir por países como Colombia, o Nicaragua-, tienen un lugar privilegiado en los postulados de la “estrategia marítima” y militar de los EE. UU. desde la “Doctrina de Monroe”, ahora enfatizada en términos brutales en tiempos de Trump. Todas las potencias geopolíticas, en pugna por el dominio de los mares y en especial de las rutas comerciales y militares, poseen sus propias “estrategias marítimas” y de expansión. 

(Escuela Superior de Guerra, “Estrategia marítima, evolución y prospectiva”, Bogotá, 2021. https://esdeglibros.edu.co/index.php/editorial/catalog/book/173 ). 

En el “Corredor Marítimo, Ecuatorial Oriental” -que incluye el Archipiélago ecuatoriano de las Galápagos, las islas Malpelo y Gorgona de Colombia, Coiba de Panamá, Coco de Costa Rica-, el Comando Sur de los EE. UU -con el pretexto de la “guerra contra las drogas”-, impulsa desde hace años un proyecto regional de cadena de bases con radares militares (para ser manejados por las propias fuerzas navales de cada país), con extensión al Mar Caribe, sobre toda la región ístmica del Continente; proyecto que en Gorgona, como en todas partes, así sea operado por “manos colombianas”, viola los derechos territoriales de los Pueblos ancestrales, niega su exclusiva soberanía y conduce a crímenes de ecocidio (Véase: González y Toro, 2024.

https://www.revistaciendiascinep.com/home/una-base-militar-en-la-isla-gorgona/).

Esto enseña que el tema de los mares, de sus riquezas biológicas y minerales, de las rutas y de la comunicación interoceánica, es de gran importancia en relación con el neocolonialismo y la lucha por la soberanía popular internacionalista. 

  • La transición energética global del capitalismo -proclamada como vía hacia la descarbonización, la mitigación del cambio climático y la “seguridad energética”-, se orienta a una disputa acrecentada interimperialista por las materias primas, con una demanda exponencial de los llamados “minerales críticos” de tal transición, que genera un incremento de los precios. Esto afecta a las economías en cada uno de nuestros países.

Pero este asunto no se reduce a la demanda y a los precios de materias primas estratégicas y recursos naturales incluido el petróleo. Tal análisis excede el espacio de la presente nota, cuyo propósito es apenas llamar la atención sobre estos asuntos en relación con un nuevo momento de acumulación y reproducción del capitalismo, en este contexto de expansión neocolonial maquillada de “verde”. Los movimientos sociales de resistencia al neocolonialismo se enfrentan no solo al extractivismo, sino además a un discurso ideológico, a un obstáculo adicional que es necesario superar. 

En la disputa por el reparto del mundo -a la par con esa ofensiva ideológica-, cobran mayor fuerza el militarismo, la guerra, la dominación colonial y semicolonial. Reparto en el cual el dominio del mar adquiere una importancia inusitada, por los recursos naturales existentes en el fondo marino y por la comunicación. (Otra área es el ciberespacio, en relación con el cual se definen estrategias militares, por ejemplo, el espionaje digital. Con la tecnología electrónica y satelital, el espacio también se transforma en escenario de apoyo para la guerra convencional. Y seguro hay más).

El análisis concreto del neocolonialismo en relación con América Latina exige considerar estos factores militares, en función de la llamada política de “seguridad hemisférica” del imperialismo de EE. UU, tradicionalmente hegemónico en el continente; política de vieja data que en la hora actual asume formas y acciones específicas, dirigidas a profundizar las relaciones de dependencia. 

Para ilustrar, es posible mencionar varios ejemplos. El de la argentina de Javier Milei es paradigmático: El Comando Sur de Estados Unidos, con la colaboración del Presidente Milei, desarrolla una estrategia para obstruir la presencia de China en los océanos y consolidar la influencia de los EE. UU. ante las disputas geopolíticas que ya asoman en la región austral del planeta; rica en recursos energéticos, minerales y pesqueros, que sobresale ante todo por la comunicación interoceánica. 

“EE. UU., ya no solo ha logrado que Javier Milei los deje intervenir con libertad en el desarrollo antártico de la Argentina, que se proyecta en Ushuaia a través de una Base Naval Integrada; sino que ahora el gobierno norteamericano pretende tener en la ciudad capital de la Tierra del Fuego, un punto de abastecimiento y funcionamiento para sus submarinos nucleares” (Agenda Malvinas, 9/5/2025). 

“Este movimiento vuelve a poner en el mapa a Tierra del Fuego y no sólo por su cercanía con la Antártica. En esta isla convergen tres océanos -Atlántico, Pacífico y Austral-, y desde sus costas se accede al estrecho de Magallanes y al mar de Drake, los únicos corredores interoceánicos naturales del continente. Rica en recursos pesqueros y con un ecosistema subantártico único” (La Prensa Austral, 18/5/2025). 

Pero un fin esencial de tales acciones es imponer , en todos nuestros países, un orden político subordinado a los EE. UU., con base en sus doctrinas coloniales de “seguridad hemisférica”.

Nota: Estas breves notas no son conclusivas. Hay un campo muy amplio para el debate y la acción. En relación con la soberanía de los pueblos, podemos tratar en próximas notas, por ejemplo, temas como el maritorio; “territorialidad” marítima, que trasciende las fronteras entre países. Hablar de maritorio es hablar de derechos.


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