Los secretos de los congresistas en La Habana

por

ACPAZ

Plenaria del Senado.
Plenaria del Senado.

 

Por: Camilo Gonzalez Posso

Todo lleva a pensar que los congresistas que viajaron a La Habana a hablar con las FARC no mencionaron el ‘mico’ que algunos metieron o dejaron pasar en la Comisiรณn Primera como parte del proyecto de acto legislativo de paz.

En la ponencia del Acto Legislativo para la Paz agregaron al proyecto inicial โ€œque los guerrilleros de las Farc antes de participar en polรญtica deberรกn cumplir las penas impuestas por las autoridades judiciales que llegaran a crearse en virtud del acuerdo de La Habana, es decir, el tribunal de justicia transicionalโ€, segรบn informa la oficina de comunicaciones del Senado en su boletรญn del 3 de noviembre. (http://www.senado.gov.co/sala-de-prensa/noticias/item/24005-plenaria-del-senado-da-luz-verde-a-acto-legislativo-para-la-paz ).

Afortunadamente ese artรญculo no pasรณ en la Plenaria del Senado en la noche del 4 de noviembre, pues el gobierno decidiรณ hundirlo para propiciar una reflexiรณn mas profunda en la Cรกmara, segรบn afirmรณ el Ministro Cristo.

Esta crรณnica se podrรญa llamar โ€œla metamorfosis del 122โ€. Inicialmente habรญan anunciado con bombos y platillos una reforma a la Constituciรณn para permitir la participaciรณn en polรญtica de los integrantes de grupos armados disidentes en aras de facilitar la transiciรณn de la guerra a la paz. Hasta redactaron una erudita exposiciรณn de motivos con ejemplos internacionales de intervenciรณn en polรญtica inmediatamente se firmaron pactos de paz y sin esperar procesos de investigaciรณn y sanciรณn y menos el cumplimiento total de las penas. (Ver texto en: www.indepaz.org.co).

En la Plenaria del Senado, Antonio Navarro presentรณ un artรญculo sustitutivo al mico de la ponencia con el fin de abrir la posibilidad de participaciรณn polรญtica de exmiembros de un grupo insurgente una vez โ€œhayan dejado las armas y sus integrantes se hayan integrado a la vida civil y hayan cumplido las condiciones del acuerdo finalโ€ (Ver El Tiempo 4/10/2015). No aceptaron ese texto pero el debate sirviรณ para postergar el tema.

Reformar el esperpento

La tarea pendiente del legislativo es reformar el Artรญculo 122 de la Constituciรณn, que ya fue cambiado dos veces para no permitir acuerdo alguno con los grupos insurgentes. No debe olvidarse que ese fue el espรญritu de la reforma propiciada por la administraciรณn del expresidente รlvaro Uribe Vรฉlez en 2009. Y la letra del esperpento vigente habla por sรญ misma.

Artรญculo 122:

“Sin perjuicio de las demรกs sanciones que establezca la ley, no podrรกn ser inscritos como candidatos a cargos de elecciรณn popular, ni elegidos, ni designados como servidores pรบblicos, ni celebrar personalmente, o por interpuesta persona, contratos con el Estado, quienes hayan sido condenados, en cualquier tiempo, por la comisiรณn de delitos que afecten el patrimonio del Estado o quienes hayan sido condenados por delitos relacionados con la pertenencia, promociรณn o financiaciรณn de grupos armados ilegales, delitos de lesa humanidad o por narcotrรกfico en Colombia o en el exterior. Tampoco quien haya dado lugar, como servidores pรบblicos, con su conducta dolosa o gravemente culposa, asรญ calificada por sentencia ejecutoriada, a que el Estado sea condenado a una reparaciรณn patrimonial, salvo que asuma con cargo a su patrimonio el valor del daรฑoโ€(Modificado. A.L. 1/2009).

Esto quiere decir que una vez firmen la paz las FARC y el ELN todos sus integrantes quedan excluidos de cualquier funciรณn pรบblica. No los podrรกn contratar en ninguna entidad del Estado, no podrรกn ser vinculados a las instituciones que implementen los pactos, ni siquiera para desminado o programas antidrogas y menos para cualquier cargo ejecutivo o legislativo. No calificarรกn ni para ascensoristas en un Ministerio o Junta Administradora Local.

Con el avance en el pacto sobre participaciรณn polรญtica y justicia restaurativa, parecรญa que se abrรญa camino una visiรณn comรบn sobre el meollo de una negociaciรณn de paz entre el gobierno y un grupo insurgente, que es ni mรกs ni menos que ofrecer nuevos espacios de acciรณn polรญtica y de democracia a cambio de dar por terminado el conflicto armado y llegar al desmonte total de las guerrillas.

Pero la gran oferta que se estaba cocinando es “que solo una vez cumplan la pena” podrรกn participar en polรญtica. Asรญ a secas. No se sabe hasta dรณnde llega eso y si se reduce a formar movimientos o partidos, ser candidatos o llegar a cargos de elecciรณn popular. Esto, en tรฉrminos escuetos, significa que los excombatientes que firmen el pacto final estarรกn inhabilitados los prรณximos diez aรฑos si les va bien o hasta veinte si los tratan como en los procesos de Justicia y Paz (Ley 975 de 2005).

Esas son las cuentas: de dos a cuatro aรฑos mientras se firma el acuerdo final, se somete a ratificaciรณn, aprueban y montan el Tribunal de Paz (incluido el control de la Corte Constitucional), hacen las investigaciones y el debido proceso, establecen las sanciones o penas. Luego de cinco a ocho aรฑos para los que sean declarados culpables de crรญmenes de lesa humanidad o graves violaciones a los derechos humanos.

Se puede imaginar otro escenario si las sanciones en lรณgica restaurativa aceptan contabilizar como tiempo de restricciรณn de la libertad la colaboraciรณn vigilada en la implementaciรณn de los acuerdos. Y con todo y ese beneficio estarรกn inhabilitados para todo lo que seรฑala el artรญculo 122 en los aรฑos cruciales de la transiciรณn y puesta en marcha de los pactos.

Opciรณn habiltante

Algunos senadores se pronunciaron en el debate por una fรณrmula que permitiera a los jefes de las FARC o el ELN, integrados a la vida civil en el postacuerdo, pasar de inmediato a ejercer los derechos polรญticos. Ellos retomaron la exposiciรณn de motivos mostrando la conveniencia para la sociedad de permitir la mayor transiciรณn colectiva desde grupos o unidades armadas y complementarias a estructuras polรญticas bajo jefaturas reconocidas. En esa lรญnea se consideran derechos polรญticos durante el tiempo de un proceso penal y ciertas restricciones en el periodo de cumplimiento de una sanciรณn.

La lista de ventajas seรฑaladas en una opciรณn habilitante, incluye disminuir los riesgos de reincidencia o de migraciรณn a otros grupos armados, la mejor relaciรณn con las comunidades en las zonas de influencia y la mayor participaciรณn en la implementaciรณn de los acuerdos, incluidos por supuesto desarrollo rural, polรญticas antidrogas y de programas en zonas de cultivos de uso ilรญcito, creaciรณn de instituciones para la puesta en prรกctica de los acuerdos y participaciรณn en ellas, la ratificaciรณn y verificaciรณn. Esa implementaciรณn incluye las medidas de reparaciรณn integral a las vรญctimas, acciones de satisfacciรณn, contribuciรณn a la verdad y a garantรญas de no repeticiรณn.

Es sabido que la transformaciรณn de guerrilla a movimiento social y polรญtico legal no es un asunto formal o simplemente organizativo. Se hace realidad si hay acciรณn polรญtica y propรณsito de incidencia en los poderes establecidos. El paso de la bรบsqueda de poder con las armas a la lucha de poder sin armas es la clave para la solides de la paz y la convivencia democrรกtica.

Por eso quienes se oponen a la soluciรณn negociada insisten tanto en penas de prisiรณn con privaciรณn efectiva de la libertad. Y en la misma lรญnea, si no pueden parar la negociaciรณn se inventan un escenario de postacuerdo con una organizaciรณn que pasa de la ilegalidad a un periodo de inhabilidad temporal y a la disoluciรณn de vรญnculos polรญticos entre sus miembros. Es una manera de oponerse al nรบcleo de la negociaciรณn y de seguir con el esquema de sometimiento.

La fallida reforma para el mal llamado โ€œmarco constitucional para la pazโ€, debe enseรฑar a los congresistas que es mejor esperar los pactos en la mesa de La Habana. El debate que se viene en la Cรกmara, antes de terminar esta legislatura, puede ser una oportunidad para ganarle terreno a fรณrmulas sintonizadas con la idea de firmar el Pacto Final en el segundo semestre.

ยฟSerรก facil convencer a las FARC de pasar a la vida polรญtica legal mientras en el Congreso de la Repรบblica estรฉn tramitando dejar vivo el uribismo del artรญculo 122 de la Constituciรณn? ยฟO con un mico como el que aprobaron en la Comisiรณn del Senado y la plenaria hundiรณ en buena hora?

camilo@indepaz.org.co

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