– De mal relato mal dato y al revés –
Por Camilo González Posso – Presidente de Indepaz
Algunos informes, citados con frecuencia por analistas y opinadores, presentan cifras y argumentos para sostener que durante los últimos años se ha producido un fortalecimiento de los grupos armados ilegales. Para ello se apoyan en informes del Ministerio de Defensa que estiman en más de 27.000 los integrantes de esas organizaciones, sumando combatientes en armas y personas incluidas en las denominadas “redes de apoyo”. Sin embargo, estas cifras suelen reproducirse sin un examen crítico de la metodología utilizada para su elaboración ni de las categorías empleadas para clasificar los distintos tipos de integrantes.
Llama la atención que ni los informes de CORE ni los de la Fundación Ideas para la Paz publican un anexo metodológico que permita descifrar las estimaciones sobre el número de integrantes de los grupos armados o su presencia territorial. Aunque ambos identifican como principales fuentes la información del Ministerio de Defensa y el trabajo de campo, no explican los procedimientos de estimación, los factores de ponderación, los márgenes de error ni los
criterios utilizados para clasificar categorías tan heterogéneas como combatientes, milicianos o redes de apoyo. Esta oscuridad metodológica limita la posibilidad de verificar la consistencia y comparabilidad de las cifras reportadas.
A los informes del Ministerio de Defensa, y quienes los replican, se les puede hacer una pregunta elemental: ¿qué significa exactamente “redes de apoyo”? ¿Se aplica una definición homogénea para todos los grupos armados o cada organización se mide con criterios distintos? Resulta evidente que es prácticamente imposible establecer un número preciso de integrantes de organizaciones delincuenciales locales o subregionales que actúan como socios ocasionales,
aliados circunstanciales o colaboradores en tareas discontinuas.






