Este artículo hace parte de la investigación sobre daño a civiles (civilian harm) desarrollada en Colombia en el marco del proyecto Building Civilian Capacity (BCC), de la Universidad de York y Fight for Humanity. A partir de este enfoque, analiza la expansión del uso de drones armados en Colombia y sus efectos sobre la población civil. La investigación combina información de UNMAS y ACLED, Alertas Tempranas de la Defensoría del Pueblo, documentación humanitaria y evidencia cualitativa recogida mediante entrevistas y espacios de trabajo con comunidades y personas afectadas por el conflicto.
El artículo sostiene que la relevancia humanitaria de los drones no puede medirse únicamente por las muertes, lesiones o daños materiales producidos durante los ataques. Su incorporación a conflictos y disputas territoriales preexistentes amplía las posibilidades de vigilancia y ataque a distancia y puede modificar la movilidad, los medios de vida, la percepción de seguridad, las actividades comunitarias y las formas de utilizar y habitar el territorio. Para analizar esta transformación se propone el concepto de “geografía cambiante del riesgo”, que permite observar cómo la capacidad de vigilancia y ataque puede extenderse más allá de la presencia física inmediata del actor armado. Desde esta perspectiva, el artículo examina daños directos e indirectos, así como afectaciones psicológicas, anticipatorias, colectivas y territoriales, y plantea que la protección de civiles requiere incorporar estas transformaciones a los mecanismos de prevención, las Alertas Tempranas y la aplicación del derecho internacional humanitario.






