“Más allá de las definiciones y atribuciones estandarizadas, las organizaciones y conductas criminales han adquirido una complejidad que evoluciona en concordancia con los cambios de los conflictos armados y de las dinámicas políticas y sociales. Las organizaciones que actúan en el marco de complejos macrocriminales desarrollan simultáneamente actividades lícitas e ilícitas, buscan la captura del Estado, corrompen agentes institucionales y hacen de la violencia un componente de sus estrategias de acumulación y poder” (CNGS, 2024, p. 40).
Desde esta perspectiva, las guerras no son un fenómeno separado del crimen organizado, ni este puede entenderse únicamente como delincuencia común. Ambos forman parte de estructuras complejas donde confluyen intereses económicos, disputas territoriales, captura institucional y utilización sistemática de la violencia.
La política formulada por la Comisión concluyó, por ello, que el objetivo estratégico del Estado no debía limitarse a perseguir organizaciones armadas individuales, sino orientarse al desmantelamiento de los complejos macrocriminales y, yo agrego, regímenes de poder armado – de los cuales forman parte. Esta interpretación resulta coherente con la Ley 2272 de 2022, con el Plan Nacional de Desarrollo 2022-2026 y con las sentencias de la Corte Constitucional, que reconocen la persistencia de conflictos armados internos articulados con nuevas formas de criminalidad organizada.
Surgen entonces varias preguntas que hoy siguen abiertas. ¿El giro hacia una caracterización predominantemente criminal de los grupos armados significó una reinterpretación del marco legal vigente? ¿Llevó al tránsito desde negociaciones políticas hacia procesos de sometimiento a la justicia? Y, finalmente, ¿es suficiente una política centrada en el combate al narcotráfico y a las organizaciones criminales nacionales y transnacionales para enfrentar fenómenos que son parte de un complejo o régimen que continúa combinando violencia política, control territorial, economías del despojo, captura de rentas y poder armado?
(sigue en el PDF)






