Camilo Gonzรกlez Posso
Presidente de Indepaz
Bogotรก D.C. marzo de 2026
En la รบltima dรฉcada se han multiplicado en Colombia las Guardias Campesinas, tambiรฉn llamadas Guardias Campesinas Ambientales, con protagonismo en las regiones con historias mรกs crรญticas de conflictos territoriales y por persistencia de grupos armados ilegales. Desde 2016 a 2026, se estima que mรกs de 25.000 campesinos y campesinas han participado de acciones de esas guardias en especial en municipios de Norte de Santander, Magdalena Medio, Antioquia, Valle, Cauca, Huila, Putumayo, Caquetรก, Meta y Guaviare. Es incierta la cuenta que se basa en datos dados por los responsables de las escuelas de capacitaciรณn de guardias, pero no cabe duda del crecimiento vertiginoso en los รบltimos aรฑos, en especial despuรฉs del acuerdo de paz de 2016, de los controles locales cuando la pandemia y acompaรฑando la โexplosiรณnโ social de 2019 a 2021.
Estas Guardias se definen a sรญ mismas, en estatutos y declaraciones, como organizaciones legales civiles, subordinadas a las Juntas de Acciรณn Comunal, a su marco legal, son encargadas de funciones de defensa de la vida y de los derechos humanos. Dicen que se proponen defender la vida, ampliar la autoprotecciรณn comunitaria, apoyar actividades de cuidado ambiental, seguridad alimentaria, obras comunitarias, convivencia, justicia comunitaria y rechazo de acciones violentas de cualquier procedencia legal o ilegal.
La actuaciรณn de muchas de esas guardias contra la presencia de unidades de la fuerza pรบblica que llegan a atender situaciones de orden pรบblico ha llevado a un ambiente de desconfianza entre polรญticos, empresarios, autoridades y agentes del Estado: se refieren a esas guardias con distintas calificaciones que van desde considerarlas como instrumento de grupos armados, cรณmplices en obstaculizar la acciรณn de las fuerzas del Estado, hasta calificarlas de formas milicianas y peligro de conformaciรณn de estructuras paramilitares de Grupos Armados Organizados (Lloreda, 2024). En esta visiรณn contra las Guardias campesinas se promueve que se judicialice a sus lรญderes comprometidos en conductas que cabrรญan en las definiciones penales de asonada o secuestro cuando impiden la movilidad de la Fuerza Pรบblica y el cumplimiento de su misiรณn contra el delito y la violencia armada.
El proceso de formaciรณn y expansiรณn de las Guardias Campesinas Ambientales sigue siendo notable y obliga a una reflexiรณn seria sobre su posible contribuciรณn a la paz, que llaman Paz territorial campesina. En este artรญculo quiero aportar algunos elementos desde mi experiencia entre 2023 y 2025 como Coordinador de la delegaciรณn del gobierno nacional para las conversaciones con los grupos post FARC, integrantes del autodenominado Estado Mayor Central de las FARC.
La tesis central es que, desde la sociedad, desde el Estado y los gobiernos, debe reconocerse a las Guardias Campesinas Ambientales como comisiones de las Juntas de Acciรณn Comunal, acogerlas como formas organizativas legรญtimas, fortalecer su papel como defensoras de derechos humanos y del ambiente y soportes para la transformaciรณn territorial, la construcciรณn de paz y la implementaciรณn de planes regionales, del Acuerdo de 2016 y de nuevos acuerdos. Esto supone apoyar su funcionamiento autรณnomo, ajeno a cualquier subordinaciรณn a grupos armados ilegales y a cualquier papel en asuntos militares o de guerra.
La evaluaciรณn de las experiencias de la participaciรณn de las Guardias Campesinas Ambientales en procesos de paz territorial, y en convocatorias desde la Mesa de Diรกlogos de Paz con el EMBF en zonas del Arco Amazรณnico, Catatumbo, Sur de Bolรญvar y Antioquia, me permite afirmar que esa forma organizativa, en tanto componente de las relaciones en una Comunidad, puede ser un valioso instrumento para el trรกmite de conflictos y transiciรณn regional a la paz, al lado de las JAC, sus asociaciones, cooperativas y otras formas de organizaciรณn civil. No es casualidad que en la Mesa de Diรกlogos de Paz con el EMC post Farc, cuando aรบn estaban unidos, se propuso incluir en la agenda de temas a tratar para un acuerdo de paz, la reglamentaciรณn de las Guardias Campesinas.
No se puede desconocer que todas las formas organizativas en regiones con recomposiciรณn de grupos armados ilegales han persistido en un campo de disputa de muchos intereses no alineados. Han crecido en conflictos entre las urgencias vitales de las comunidades y las luchas territoriales por control y recursos, entre la cooptaciรณn por ilegales y la lucha por proyectos autรณnomos de vida. Sin perder de vista estos supuestos, se sostiene que sigue vigente el fortalecimiento institucional de las Guardias Campesinas, incluida la aprobaciรณn de una ley, precedida por procesos de diรกlogo y consulta, cuyo antecedente puede ser el proyecto presentado al Congreso de la Repรบblica en julio de 2022.






